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El delicioso sabor del proceso sin expectativas

Si había posturas que veía y decía: "No Lu, es imposible, olvidate"! Natarajasana era una de ellas. Hasta hace tres días atrás...
Había llegado muy cansada de viajar toda la noche y sabía que ese día tenía varias clases que dar. Más, me dije a mí misma que practicaría media hora, al menos para darle un respiro a mi columna. Esos treinta minutos se convirtieron en casi dos horas sobre el Mat de Yoga. Fue una de esas prácticas en las que la mente y el cuerpo van juntos flotando, disfrutando y contemplando cada respiración sin dar mucha importancia a la perfección del Asana o a alcanzar posturas "desafiantes". Recordando que la perfección está en todo momento presente, desde un lugar sin expectativas, sin forzar. Así es que llegando al final, pensé: "Voy a intentarlo". Con mucho amor, decisión y entrega, enfoqué mi mirada, enraizé mi pie izquierdo, sentí mi centro sosteniéndome. De pronto me di cuenta que mi omóplato y hombro derechos junto con mi columna habilitaban este espacio para tomarme el pie por detrás, crear espacio expandiendo el pecho y abriendo mi cadera, para finalmente bailar la Danza de Shiva. Que de eso se trata un poco esta postura, de aceptar la impermanencia y la fluidez de la vida, dejando que el Universo se revele a cada instante. Sin resistirnos, sin forzar... 

Así es que creo en la riqueza del proceso, más allá de la forma en sí. Personalmente a mí me ayuda mucho la práctica para Vivir la vida, más que entenderla, para sentir "eso" que si es permanente, que no cambia y de lo que todos estamos hechos. Que no se crea ni se destruye y que cada cual lo llama de distinta manera; luz, energía, conciencia, alma. Más allá de cualquier forma y que nos sostiene a todos juntos 

Gracias por leer...

Menos mente y más sentir por favor/ Vacío = Presencia = Amor

Hace poco me dijeron: "Lu, tratá de no ponerle mente y disfruta."
Y ahí mismo, pfff… expansión pura, vacío total y una sensación de plenitud, de honestidad conmigo misma y con el todo que hacía tiempo no experimentaba. Una sensación de poder darle la bienvenida al momento presente tal cuál es en ese momento; sin juzgarlo, sin conceptualizarlo. Pudiéndolo recibir con brazos abiertos. Y qué libertad cuándo podés sentir en cada fibra de tu cuerpo que no hay nada como “Bueno ó malo, mejor ó peor”. Sino, simplentente experiencias, que están alineadas o no, con tu Origen, con tu propia Presencia.
Nuestra mente analítica siempre queriendo entender, separar, clasificar todo. En vez de abrirle las puertas a la experiencia, a la Contemplación, y saborear por nosotros mismos qué gusto tiene cada momento. Es tan liberador poder permitirnos sentir. Tal vez para algunos sea muy fácil, pero a mí en particular al ser tan mental, me cuesta un poco. Por ejemplo, sentir la tristeza... sin tener que vestirnos de ella, o de hacer una “oda a la tristeza”, simplemente aceptarla y dejarla pasar. Sin tener que ir al libro ó a la receta, para evitarla, ó sacarla de mi día, en vez de integrarla y de a poco dejar que se disuelva, cómo cualquier otra emoción ó sensación que viene y va.
Tantas doctrinas, métodos, escuelas, opiniones que nos dan recetas sobre cómo ser felices, que nos perdemos de nuestra propia voz, de nuestra propia música. Poco a poco me voy dando cuenta que si hay algo que nos puede guiar hacia la felicidad es el silencio y la sinceridad con la que contemplamos nuestro sentir. Y el gran templo, vehículo para ser conscientes de ese sentir, es nuestro cuerpo físico. Él nunca miente. Volver a la profundidad, honestidad y leveza de nuestras sensaciones físicas y de la respiración, pueden mostrarnos ese lugar de no-mente, de pura Luz y Amor que tanto nos reconforta y que es nuestro Ser detrás de todo; que no es otra cosa que el Ser que habita en todo y todos, solo que se materializa en distintas frecuencias. 
Durante muchos años creí que “estar en armonía”, tenía que ver con estar en equilibrio con respecto a una referencia externa. Seguir determinado camino, maestro, escuela, método. Más hoy, sé con certeza que esa referencia es interna. El Norte no es el mismo para todos; depende siempre de dónde esté situado cada uno. Y en todos los casos es verdadero. Si hoy elijo seguir a un maestro ó método es porque concientemente resuena con el momento actual por el que estoy atravesando, y no ciegamente. 
Hace poco me puse a ordenar toda mi casa, a leer viejos diarios que vengo escribiendo desde hace quince años. Y me dí cuenta que todo lo que yo consideraba en ese momento como equivocado, o que no estaba saliendo como yo quería, era perfecto, y que en vez de resistirlo ó rechazarlo, lo único que tenía que hacer era darle la bienvenida con conciencia. Claro… es muy fácil decirlo, porque en los momentos en los que se te viene toda la basura encima, querés tirar todo por la borda. Pero si pudiésemos abrirnos al sentir que nos produce el estar tapados de dificultades, creo que nos abriría a una dimension nueva, a la que por miedos seguramente, no nos atrevemos. Porque en el fondo de todo, hay Amor, y creo que darnos cuenta de ello, nos dá más miedo que quedarnos en nuestra queja, en nuestra comodidad.
Hay un hilo conductor que viene guiándonos, nuestra Presencia, que por momentos tenemos atisbos de ella y por otros, nos nublamos. Si pudiésemos resonar con ella cada vez más, veríamos el milagro de estar vivos.

Con Amor,
Lu

Fin de Año! Gran oportunidad para ir al encuentro

Por un lado, al encuentro de uno mismo, haciendo seguramente de forma natural e intuitiva un balance sobre el año que pasó y sobre el que viene. Días en los que, si podemos alejarnos un poco de la vorágine y rapidez atolondrada que nos abruma por estas fechas de tanto movimiento, podremos percibir, sentir y respirar una vibración más amorosa, más pacífica y de unión en el aire. Momentos en los que no sólo hacemos una revisión a nível laboral, práctico ó intelectual. Sino a un nível más sutil, una revisión más interna. Que es muy parecida a cuándo nos sentamos a practicar sobre el Mat y comenzamos por observar nuestro cuerpo físico, haciendo un escáner corporal pudiendo ir parte por parte, detectando las tensiones y las partes relajadas. De la misma forma, el fin de año nos invita a silenciarnos y observarnos. Pudiendo aflojar allí donde estamos sobreexigiéndonos, sobrecargándonos y fortalecer ó trabajar sobre aquello en lo que estamos flojos ó débiles. Patanjali nos comparte en su Capítulo acerca del Sadhana un Sutra que esclarece este proceso, Sthiram Sukham Asanam; el Asana para realmente ser Asana, debe ser firme y relajante al mismo tiempo. 

Personalmente, mi mayor reflexión y lo que tiñe hoy en día mi norte cada vez más, es si cada pensamiento, palabra y/ó acción resuenan con mi Propia Naturaleza. Hay una palabra que empezó a rondar hace poco en mí con mucha intensidad, que es Swadharma, y quiere decir: la naturaleza de uno mismo. El punto ó la gran incógnita a descubrir: "Cuál es mi naturaleza?". Krishna dijo: Swadharme nadhanam shreyah, que significa: Es bueno morir en tu propia naturaleza, siguiendo tu propia naturaleza. Creo y siento que tiene que ver con la autenticidad, con ser auténtico en el pensar, en el hablar y en el sentir, alineándonos con esa llamita interna que está siempre encendida y que está conectada con la fuente divina del amor y que la mayoría de las veces no vemos ni escuchamos. Al igual que nuestra respiración que está todo el tiempo manteniéndonos de pie, pero que tan poca atención le damos. Y muchas veces el ser auténtico tiene que ver con el nadar en una corriente distinta a la que nada la mayoría, y se nos hace difícil. Por eso hoy más que nunca, darnos ese espacio de reflexión, de revisión, de autoobservación cada día y en especial en este fin de año, para que esa llamita y esa luz sigan brillando e informándonos desde el amor lo que es mejor para nosotros mismos. Y así vibrar en nuestra propia naturaleza, que es lo que a mi entender nos libera del sufrimiento y nos brinda la felicidad permanente y eterna. 

 

Y por otro lado, una gran oportunidad de ir al encuentro con el otro. Momentos de celebración en los que tal vez viejos rencores se sueltan, se disuelven ó al menos, es una oportunidad para poder hacerlo. Revisando esos vínculos que estamos forzando; al igual que cuándo a toda costa queremos dominar y conquistar una postura a tal punto que terminamos forzándonos y lastimándonos. Cuándo lo más fácil y fluído sería dejar ir esa competencia con nosotros mismos, así como dejar ir esos vínculos tóxicos que no nos hacen felices. Ó aquellas relaciones en las que nuestro ego se interpone y no nos deja ver claramente que tal vez lo que nos separa del otro es una proyección propia de alguna inseguridad, miedo ó partecita nuestra que no podemos ver e integrar y la rechazamos. Igual que cuándo sobre el Mat, rechazamos alguna postura que nos cuesta ó que nos hace "doler" y directamente ni siquiera tenemos el coraje de ponerla delante nuestro para practicar y abrazar. Carl Jung dice: "Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad". 

Y al final, para ir al encuentro con el otro, volvemos al encuentro de uno mismo, re-encontrándonos en nuestra autenticidad, haciendo alianzas con nosotros mismos. Porque cuánto más estemos siendo guiados por esa luz interna, auténtica, más vamos a ver al otro en su propia totalidad, encontrándonos cada uno desde su propia naturaleza amorosa de unión y no de separación.


Brindo porque cada uno pueda cada vez más vivir de acuerdo a esa luz brillante que está presente todo el tiempo. Igual a esa estrella guía con la que coronamos cada uno su propio árbol, en la punta más alta y que ilumina todo el resto.

 

Con mucho amor,

Lu

Mi práctica

Mi práctica me recuerda siempre quién soy... me recuerda fundamentalmente que Yo Soy, más allá de cualquier identificación, de cualquier rol que pueda cumplir en esta vida... y cuando despierto a esa Realidad de simplemente Ser, todo lo que haga en esta vida va a ser desde el amor, hacia el amor y en amor... 

Cuando empiezo a viajar con pensamientos negativos ó sentimientos que no llegan a ningún lado, me permito observarlos, aceptarlos, abrazarlos y dejarlos ir con amor... es una práctica segundo a segundo que sucede fuera y dentro del Mat de Yoga. 
Me ayuda muchísimo cuando estoy por la calle, volver al regalo más grande que tenemos, nuestra respiración... escucharla, sentir cómo viaja por dentro de mi cuerpo, cómo se expande y se contrae, qué temperatura tiene. Percibir cómo es mi forma de caminar, sentir las plantas de los pies en cada paso que doy, sentir el contacto de la ropa con mi piel y cómo se acomoda y desacomoda a medida que sigo caminando. Ser conciente del aire que va rozando las partes de mi cuerpo en donde la piel está al descubierto. Al mismo tiempo que miro y escucho lo que va sucediendo alrededor... personas que van pasando, el tránsito, pájaros cantando, el tren a lo lejos, perros que ladran; niños llorando, jugando; gente hablando, riendo, discutiendo, abrazándose... Y de pronto vuelvo a mi respiración, a mis sensaciones físicas... 
Y todo eso aconteciendo en un momento perfecto, el momento presente, tan único y tan fugaz. Todo el tiempo están sucedediendo miles de momentos fugaces, milagros que hacen un gran momento, Nuestra propia Vida... eso es Yoga, la conexión con uno mismo y con el Todo en un instante Eterno

Universo

Qué sería de nosotros si pudiésemos pararnos en el punto 0, neutro, puro? Integrando todo nuestro pasado y todo nuestro futuro en un eterno presente... Luz... Eso seríamos... luz y presencia... bueno, eso somos... más pocas veces nos apropiamos de ella.
Dejando de buscar en el afuera la guía y pudiendo vibrar desde un espacio de auto referencia. Encontrando lo que va en sintonía conmigo y no lo que venimos aprendiendo en automático. Hay algo que verdaderamente nos de la pauta de lo que esta bien o mal. Humildemente siento que la vida son un gran número de experiencias... Que se acercan, se alejan o vibran desde nuestro ser original, el amor. Últimamente vengo haciendo el ejercicio de ponerme neutral con respecto a todo y repreguntarme si tiene sentido para mí o no. Dándome la oportunidad de resignificar lo que soy, lo que somos. Teniendo una percepción menos contaminada y distorsionada, sino más conciente, despierta, libre... En conexión directa con nuestra esencia, con nuestro propósito... Sabiéndonos únicos en nuestro aporte original a este mundo, a este universo. Que al unirse con el aporte original del otro, esa luz que somos brilla aún mas, ese amor se expande más, retroalimentándonos entre todos en una gran red pudiendo entrar en esta espiral evolutiva hacia mi mismo. 
Y volviendo a esta autorreferencia que debería ser nuestro timón en cada elección... Vuelvo a repetirme a mi misma lo importante que es no dar por sentado nada, porque es ahí donde ya perdemos conexión con la presencia y volvemos a la repetición, al automatismo...
Y esta corrección de la percepción es un proceso totalmente físico, habitándonos, sintiéndonos y parándonos en el punto cero, estando vacíos y huecos para que la energía pueda fluir libremente a través nuestro. Viajando desde la Madre Tierra y el Universo Padre en nuestro centro, punto cero, neutro... Fundiéndose simultáneamente pasado, presente y futuro en un encuentro perfecto, iluminado...

Backbends

Una sola Postura nos puede decir todo y nada a la vez... todo depende de la conciencia con la que estemos atravesándola... todo depende de la conciencia con la que vivimos cada minuto de nuestra vida...

Hoy me pregunté a mí misma porqué estaba tan obsesionada con esta postura en la que estoy trabajando hace un tiempo ya... y descubrí que lo que se está traduciendo a nível físico, es un proceso que seguramente ya venía cocinándose a un nível más sutil... y que ahora estaba preparada para verlo, para hacerlo consciente a través de la práctica. Hay muchas maneras para "despertar"; y hoy con eterna gratitud volví a confirmar porqué elegí este camino, de todos los días poner mi Mat de Yoga y empezar mi Meditación en movimiento, mi retorno a casa, mi camino hacia el "Soltar". Hacía un tiempo que venía un poco mecanizada en la práctica y en piloto automático, y seguía practicando, pero sin mucha Fe, entrega, devoción... Hasta hoy, que se volvió a prender esa chispa (que en verdad siempre había estado ahí, y seguramente yo estaba muy distraída en otras cuestiones) que empezó con mi primera clase de Yoga hace varios años ya. Esa chispa que me recuerda que todo es perfecto así como es y que si me silencio, todas las respuestas están ahí... para seguir este camino de encuentro conmigo misma y con los otros, este camino de poder abrazar Yin y Yang adentro mío y darme cuenta de que todo lo que veo cómo negativo, es una proyección mía y que si soy lo suficientemente valiente para atravesarlo, es mi trampolín hacia vivir plenamente, en el aquí y ahora, con amor y compasión, consciente de que las únicas ataduras nos las ponemos nosotros mismos, separándonos del todo.

Hoy todo esto me pasó en Kapotasana, durante nada más que 5 respiraciones:

Cuándo ví que se acercaba el profesor a ajustarme en esta postura, sabía que iba a enfrentarme con varios miedos. A nível físico, mis hombros se sienten tensionados junto con mi cuello, mi lumbar sufre bastante, mis caderas se sienten muy apretadas y exigidas, y toda mi caja torácica se queja mucho, dejando muy poco espacio para inhalar y exhalar. En pocas palabras, quería huir rápido de ese lugar...
Y fué ahí, que gracias a la confianza de mi profesor en su ajuste y a la exigencia física consciente, volví a mi respiración y decidí abrirme y encontrarme con todo lo que hubiese allí por atravesar...

Y entendí, que para estar seguros, confiados, hay que dejarse caer, conviviendo con ese miedo que a veces se instala y nos incomoda. Siendo esa incomodidad nuestra puerta a "despertar", a ser más reales, a estar más en sintonía con nuestro sentir, pensar y actuar.
Abriendo el corazón, sanando Anahata Chakra, abriendo espacios para que viejas heridas de quién sabe cuántas vidas venimos arrastrando, puedan salir a la luz, comprenderlas y dejarlas ir, transformadas en aprendizaje, en evolución, en expansión de conciencia.

 

Y el proceso sigue.

 

Con amor, 

Lu

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